Una clienta necesitaba interponer una demanda de medidas definitivas para regular la situación de su hija menor (guarda y custodia, alimentos, etc.). Sin embargo, se enfrentaba a un obstáculo procesal significativo: desconocía por completo el paradero del padre de la niña desde su nacimiento. Esta situación chocaba con la nueva exigencia legal de intentar un Medio Adecuado de Solución de Controversias (MASC) antes de acudir a la vía judicial, ya que es materialmente imposible negociar o mediar con alguien a quien no se puede localizar.
La solución no fue intentar un MASC, sino justificar razonadamente ante el juzgado la imposibilidad de hacerlo. La estrategia procesal se basó en:
- Argumentar la imposibilidad fáctica: En la propia demanda, se dedicó un apartado a explicar que el desconocimiento del domicilio del demandado hacía imposible cumplir con el requisito de procedibilidad del MASC.
- Proteger el derecho a la tutela judicial efectiva: Se sostuvo que imponer esta obligación sería una carga desproporcionada que impediría el acceso a la justicia y dejaría desprotegidos los intereses de la menor.
- Solicitar diligencias de averiguación de domicilio: Para demostrar la buena fe y la diligencia procesal, se solicitó al juzgado que, a través del Punto Neutro Judicial, realizara las gestiones necesarias para localizar al demandado. De esta forma, se instaba al juzgado a considerar cumplido el requisito para poder admitir la demanda a trámite.